Desmontamos los mitos sobre la alimentación de perros y gatos

mitos alimentación perros y gatos

Hay muchos mitos sobre la alimentación de perros y gatos que se han transmitido durante generaciones y todavía sobreviven: que los gatos necesitan beber leche, que los perros comen huesos, que la comida casera siempre es mejor…

El problema es que, que un animal pueda tolerar un alimento no significa que sea recomendable para él, además de que las necesidades nutricionales de un perro tampoco son las mismas que las de un gato.

 

Mitos sobre la alimentación de perros y gatos

1.- Los gatos necesitan leche

Esta es una de las imágenes que más asociamos a los felinos: los gatos bebiendo leche en un cuenco. Sin embargo, los lácteos no son necesarios en la alimentación de los gatos adultos.

Los gatitos sí consumen leche durante la lactancia, pero la leche de su madre es la que está adaptada a sus necesidades, no la de vaca. Además, muchos gatos adultos tienen capacidad limitada para digerir la lactosa y pueden experimentar diarrea, gases o malestar.

2.- Los perros necesitan morder huesos

Este mito es especialmente problemático porque los huesos, especialmente los cocinados, son peligrosos, ya que pueden volverse quebradizos y fragmentarse en astillas. Esas astillas pueden provocar:

  • Fracturas dentales
  • Lesiones en la boca
  • Atragantamientos
  • Obstrucciones digestivas
  • Estreñimiento
  • Exposición a microorganismos

 

Si lo que se busca es mantener una buena salud dental del perro, existen alternativas diseñadas específicamente para la higiene oral.

3.- La comida casera siempre es mejor que el pienso

Preparar comida en casa para tus mascotas puede parecer una opción más natural que el pienso, pero no significa que lo sea. Este es uno de los grandes mitos sobre la alimentación de perros y gatos.

Un perro o un gato necesitan recibir cantidades adecuadas de proteínas, vitaminas, grasas, minerales y otros nutrientes. Conseguir ese equilibrio no consiste simplemente en combinar carne, arroz, verduras y algún otro ingrediente.

Una dieta casera correctamente balanceada puede utilizarse en casos determinados, pero siempre teniendo en cuenta:

  • Necesidades concretas del animal
  • Edad
  • Tamaño
  • Grado de actividad
  • Estado de salud

 

El problema es improvisar una dieta casera durante mucho tiempo sin saber si cubre todas las necesidades.

4.- Las sobras de nuestra comida no les hacen daño

Un trocito pequeño de comida no supone necesariamente una intoxicación, pero las sobras no pueden ser parte habitual de la alimentación del animal.

La comida humana contiene grasa, sal, azúcar e ingredientes que no encajan con las necesidades de perros y gatos. Además, hay alimentos habituales en la dieta humana que pueden ser peligrosos para ellos:

  • Chocolate y cacao
  • Uvas y pasas
  • Cebollas, ajo y alimentos de la familia Allium
  • Alcohol
  • Productos con cafeína
  • Xilitol

 

También hay que tener cuidado con las preparaciones. Una carne en salsa, por ejemplo, puede llevar cebolla o ajo, y puedes estar dándole un premio “envenenado”.

5.- Si el perro o el gato comen algo y no les pasa nada, significa que pueden comerlo

Este es uno de los mitos más difíciles de detectar porque se basa en experiencias reales. “Mi perro lleva años comiendo esto y nunca le ha pasado nada”. Puede ser cierto, pero no demuestra que el alimento sea recomendable ni que a otro perro le vaya a sentar de la misma manera.

La tolerancia individual varía, y los problemas pueden aparecer con el tiempo, no inmediatamente tras la ingesta del alimento. Por eso, que un animal haya tolerado un alimento una vez no lo convierte en adecuado para su dieta.

 

Entonces, ¿qué debería tener una alimentación adecuada?

La alimentación siempre tiene que adaptarse a las necesidades del animal. No come lo mismo un cachorro que un adulto, ni es lo mismo un animal sano que otro con problemas de peso, enfermedades o condiciones médicas.

A la hora de elegir alimentación hay que tener en cuenta:

 

Los premios también cuentan, pues una cantidad excesiva puede desequilibrar la dieta y contribuir a que el animal aumente de peso.

 

Comer “lo de siempre” no significa comer bien

Muchos de estos mitos sobre la alimentación de perros y gatos se mantienen porque mezclan costumbre y experiencia, porque lo hemos visto en las películas y en nuestras casas, porque lo hemos hecho y “no ha pasado nada”. Sin embargo, que algo sea popular, natural o a nuestra mascota le guste no significa que sea adecuado para ella.

Si tienes dudas sobre un alimento concreto, una dieta casera o un cambio de alimentación, no dudes en acudir a consulta veterinaria para no perder de vista las necesidades nutricionales del animal y proporcionarle la dieta más adecuada.