Las manías más extrañas de las mascotas y por qué las repiten todo el rato

manías más extrañas de las mascotas

Quienes conviven con perros o gatos saben que tienen comportamientos difíciles de explicar. Algunos persiguen reflejos de luz por toda la casa, otros duermen en lugares muy incómodos, los hay que esconden calcetines… Hoy repasamos las manías más extrañas de las mascotas y analizamos por qué suceden.

 

Las manías más extrañas de las mascotas a veces son hábitos

A primera vista, muchas de estas conductas parecen simples rarezas inexplicables. Sin embargo, la mayoría de ellas tienen su origen en la evolución, la biología, el aprendizaje o la forma en que los animales interpretan el entorno.

Solemos pensar que solo las personas desarrollamos rutinas o costumbres, pero los animales son excelentes creadores de hábitos.

Cuando una conducta produce algún tipo de recompensa (diversión, alivio, seguridad, atención o estimulación), el cerebro tiende a repetirla. Y no hace falta que esa recompensa sea enorme. Basta con que una acción resulte ligeramente entretenida para que se convierta en una costumbre.

 

Perseguir sombras o reflejos: el “modo caza”

Una de las manías más extrañas de las mascotas, especialmente en gatos y perros, es perseguir sombras, reflejos, luces… 

¿Por qué sucede esto? Porque son estímulos que activan sistemas muy antiguos relacionados con la detección de movimiento.

Para un depredador, cualquier cosa pequeña que se mueva de forma rápida e impredecible merece atención inmediata. 

Lo que pasa es que un reflejo nunca se puede atrapar. Por eso algunos animales entran en un ciclo sin fin de persecución que resulta muy estimulante para su cerebro.

 

Dormir en lugares absurdos cuando tienen su propia cama

Si tienes gatos o perros, seguro que te ha pasado: te gastas un dineral en una cama supercómoda para tu mascota, pero termina prefiriendo:

  • Una caja de cartón
  • El suelo del baño
  • Un rincón detrás de algún mueble
  • Una montaña de ropa
  • Un espacio imposible en que apenas cabe

 

Aunque parezca que no tiene sentido, los animales no evalúan la comodidad igual que los humanos. Para ellos son más importantes factores como:

  • La temperatura
  • La sensación de protección
  • La visibilidad del entorno
  • Los olores familiares
  • La ausencia de ruido

 

Desde el punto de vista de la mascota, ese rincón que a ti te resulta tan extraño, es mucho más atractivo que la cama diseñada por humanos.

 

Esconder objetos: una herencia de sus antepasados

Muchos perros esconden juguetes, comida o cualquier otro objeto que consideren valioso. Y tiene una explicación evolutiva bastante sencilla:

  • Los antepasados salvajes no sabían cuándo encontrarían alimento de nuevo, por lo que guardar recursos aumentaba sus posibilidades de supervivencia.

 

Aunque hoy tu perro tenga comida disponible todos los días, esos comportamientos siguen formando parte de su instinto natural, aunque no les haga falta realmente.

 

Dar vueltas antes de tumbarse

“Das más vueltas que un perro para echarse”, solemos decir, y es que es muy habitual que estos animales, antes de acostarse, giren varias veces sobre sí mismos.

Este comportamiento tiene un origen muy antiguo. En estado salvaje, dar vueltas ayudaba a:

  • Aplanar la hierba
  • Comprobar el entorno
  • Detectar amenazas
  • Preparar una zona de descanso más cómoda

 

Hoy ya no necesitan hacerlo, pero el comportamiento permanece.

 

Llevar juguetes a todas partes

Hay mascotas que parecen incapaces de separarse de ciertos juguetes. Los llevan por casa, los colocan en lugares concretos o se los “enseñan” a las visitas.

A veces se interpreta como apego emocional al objeto, y es posible, pero también influyen otros factores:

  • Seguridad
  • Juego
  • Conductas de posesión
  • Asociación con experiencias positivas

 

El juguete es un elemento familiar dentro de su entorno.

 

Los rituales que crean junto a las personas

Algunas de las manías más extrañas de las mascotas no son una cuestión evolutiva, sino un producto de la convivencia.

Por ejemplo:

  • Esperar siempre en la misma ventana
  • Sentarse en un lugar concreto cuando alguien cocina
  • Dormir exactamente a la misma hora
  • Pedir comida por medio de una secuencia específica de comportamientos

 

Muchas de estas conductas se desarrollan porque el animal aprende patrones muy precisos. Y entonces ocurre algo sin darnos cuenta: los humanos los reforzamos.

 

¿Por qué repiten la misma conducta y cuándo deja de ser normal?

La repetición es algo biológico: una conducta conocida es más segura que probar algo nuevo. Además, si una acción produce el resultado esperado, el cerebro fortalece esa asociación.

Es el mismo mecanismo que tenemos los humanos. La diferencia es que nosotros lo racionalizamos y los animales no necesitan hacerlo.

Estas conductas de las mascotas son inofensivas, salvo que:

  • Se vuelvan compulsivas
  • Interfieran con la vida diaria
  • Generen ansiedad
  • Ocupen demasiado tiempo
  • Resulten difíciles de interrumpir

 

Por ejemplo, perseguir reflejos ocasionalmente es normal. Hacerlo durante horas cada día hasta ignorar todo lo demás ya pueden indicar un problema conductual.

 

Lo extraño para nosotros no siempre es extraño para ellos

Las manías más extrañas de las mascotas pueden tener una lógica perfectamente razonable desde la perspectiva del animal.

Muchas de esas manías son la combinación de años de evolución, aprendizaje y adaptación a un entorno humano para el que no están originalmente diseñados.