Hoy es totalmente normal que un perro duerma en el sofá o el gato tenga una pasarela de juego en casa, pero esto no siempre fue así. Detrás de la domesticación de perros y gatos hay miles de años de cambios, adaptación y selección.
Entre ambas especies hay una gran diferencia: los perros se domesticaron mucho antes y de manera ligada a las actividades humanas. Los gatos, por su parte, encontraron en las primeras comunidades agrícolas la oportunidad para acercarse a nosotros por iniciativa propia.
Domesticación de perros: de lobos salvajes a fieles compañeros
La historia del perro es, en realidad, la historia del lobo. No existe una única explicación sobre cómo empezó su domesticación, pero la teoría más conocida plantea que:
- Los lobos menos temerosos se fueron acercando a los asentamientos humanos para aprovechar los restos de comida.
- Los animales que toleraban mejor la presencia humana conseguían alimento con más facilidad.
- Con el paso de las generaciones, los más capaces de convivir con las personas habrían tenido más oportunidades de sobrevivir y reproducirse cerca de ellas.
Además, los humanos encontraron utilidad en aquellos animales:
- Ayudaban en la caza
- Alertaban de la presencia de otros animales o personas
- Protegían los espacios
- Podían transportar cargas
- Desarrollaron funciones de pastoreo y vigilancia
La selección humana fue modificando sus características físicas y comportamiento, por eso los perros que conocemos ahora son muy diferentes de sus antepasados.
¿Cuándo apareció el perro?
Esta es una de las cuestiones más complicadas de la teoría de la domesticación de los perros.
Hay restos arqueológicos que muestran a perros y humanos conviviendo hace miles de años, pero no podemos determinar exactamente cuándo comenzó la separación entre las poblaciones de lobos y los primeros perros:
- Algunos estudios sitúan el origen de los perros en la prehistoria, hace aproximadamente 15.000 años, pero existen evidencias y estimaciones que apuntan a una historia todavía más antigua.
- Lo que sí está claro es que la relación comenzó mucho antes de que existieran las ciudades o la agricultura desarrollada.
- Los primeros perros acompañaron a los humanos cuando vivían de la caza y la recolección.
La llegada de los gatos fue muy distinta
La historia del gato doméstico parte de la agricultura.
Cuando los humanos comenzaron a cultivar cereales y almacenarlos, apareció un problema: los roedores. Los almacenes de grano eran el “supermercado” perfecto para ratones y ratas. Los felinos que se acercaban a los graneros encontraban un gran número de presas a su alcance.
Para las personas, tener gatos cerca era muy beneficioso, pues reducían la presencia de roedores. Y no hacía falta que salieran a buscar un animal que hiciera esa función, porque los gatos la hacían por sí solos.
La agricultura cambió la historia del gato
Los gatos domésticos actuales descienden principalmente del gato montés africano y de Oriente Próximo. La relación con las comunidades agrícolas comenzó hace unos 100.000 años en esta zona.
Uno de los hallazgos más famosos procede de Chipre: en una tumba de unos 9.500 años, se encontró un gato enterrado junto a una persona.
Esto no demuestra por sí solo que el animal fuera doméstico, pero sí indica que había una relación suficientemente estrecha entre humanos y gatos.
Egipto, el país que convirtió al gato en un animal extraordinario
Los gatos estaban relacionados con distintos aspectos de la religión y se representaron en pinturas, esculturas y otros objetos.
La diosa Bastet, asociada a la protección, la fertilidad y la vida doméstica, se representaba con cuerpo humano y cabeza de gato. Pero estos animales no eran únicamente figuras religiosas.
Los gatos tenían una utilidad práctica evidente, como te contábamos antes, pues mantenían a raya las poblaciones de roedores, protegiendo así los alimentos almacenados.
De animales útiles a miembros de la familia
Durante miles de años, perros y gatos estuvieron ligados a necesidades concretas de las sociedades humanas. Pero la industrialización y la urbanización cambiaron esa relación.
Cuando las personas dejaron de depender de la agricultura, algunas funciones tradicionales de los animales perdieron importancia:
- El perro dejó de ser exclusivamente un animal de trabajo
- El gato dejó de ser solo un cazador de ratones
Y ambos pasaron a ocupar un espacio distinto dentro de los hogares.
Ya no necesitamos un perro para cazar ni dependemos de un gato para proteger los alimentos. La domesticación de perros y gatos se ha producido también en un nivel relacionado con la compañía y el vínculo emocional.
En muchas familias, las mascotas son un miembro más. Pero los animales que hoy consideramos compañeros de vida, llegaron a nuestras sociedades mucho antes de que existiera siquiera la idea moderna de mascota.
